No lo voy a negar, la ausencia de José ha sido inesperada. El camino se hace mucho más duro sin nadie con quien compartir los momentos difíciles, sin un apoyo que tire de ti cuando las piernas ya no responden.
Pese a ello, continuo con la marcha decidido a no rendirme. Es ahora cuando llego al ecuador del viaje, cuando me doy cuenta de la aventura en la que ando inmerso. Son muchas horas en la carretera, muchas horas en silencio, pensando, reflexionando acerca de lo que estoy haciendo y el motivo por el cual lo hago. Me niego a bajarme de la bicicleta, este viaje se ha convertido en algo que va más allá de una aventura. Es una prueba hacia mí mismo, una prueba que voy a superar y que recordaré para el resto de mi vida.
Estos dos días que llevo pedaleando en solitario, han sido los peores con diferencia. En ciertos momentos he notado que me faltaban las fuerzas, me he quemado los brazos y el sillín se ha convertido en una tortura cada vez que me apoyo en él. Mi objetivo es llegar a Melle, una pequeña localidad francesa por la que pasa el Camino de Santiago.
Pese a lo negativo que pueda parecer todo a primera vista, no me puedo quejar del ritmo que he llevado durante estos días, una media de unos 100 kilómetros diarios. Las carreteras en su mayoría eran llanas y sin mayor dificultad, pero ha soplado un viento muy fuerte que me ha ralentizado más de lo que me esperaba.
Os dejo un vídeo que grabé a mitad de camino a Orleans, para que veáis las carreteras por las que me estoy moviendo. Las próxima vez que os escriba espero haber llegado a Melle, os iré actualizando noticias.
A mitad de camino hacia Orleans nuestro amigo david conseguira su etapa de hoy ??
Posted by Coolapple on Viernes, 10 de abril de 2015

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